CARTA A GALIA

por: Juana Noriega Alcántara

 

Ciudad de Guanajuato, Guanajuato 16 de julio 1985.

 

Mi muy querida Galia:

 

No me has podido encontrar porque me vine a un curso de actualización a esta ciudad hermosa, me he enamorado de ella. Mi familia me hizo llegar tu carta, la recibí hace unos minutos.

¡Mujer, que descriptiva! En la pintura eres buena pero no pensé que  con la pluma también. Cada una de las escenas las imaginé al detalle, sobre todo esa donde tocas los extremos del círculo eterno: la muerte, representada por tu hermana, esqueleta con piel dando sus últimas bocanadas y tú, la vida, jadeando a punto de alcanzar el clímax a través de la intensidad sexual. Si algún día pintas esta imagen te sugiero la enmarques con la serpiente mordiéndose la cola, sería muy simbólico.

Por cierto, lamento mucho el deceso de tu hermana, tranquilízate, si ella murió de SIDA eso no involucra ningún riesgo para ti porque no se hereda, se adquiere.

 

Oye, ¡Que bárbara! Cualquiera que lea tu bromita de “prevención delictiva” va a creer que ya le retorcí el pescuezo a alguien, a quien si me gustaría golpear y no exactamente en la cara, es a tu marido. ¡Quien iba a creer que fuera tan desgraciado con esos detalles de caballero a la antigua que tiene!

Cuando lo tenga enfrente le voy a preguntar si se siente orgulloso del trato que te dio, seguramente el infeliz piensa que te educó cuando realmente estaba viviendo a través de ti y cubriendo sus carencias y debilidades al insultarte y menospreciarte.

Me alegro hayas puesto un alto definitivo a esa situación, no es digno que una mujer permita se le maltrate. Tu límite de tolerancia fue corto y te felicito por ello, hay mujeres que viven por años en esas condiciones enfermizas. Aunque te diré que el papel de victimario no es exclusivo del varón, hay féminas que toman el papel de bruja del cuento.

Sentir vergüenza es un síntoma clásico de las mujeres violentadas, por mi nadie se va a enterar, no te pegó pero si ejerció violencia.

Entre líneas capto lo que estas gritando en silencio, algo me supongo de tu noche de bodas. Necesitas ayuda especializada y se que la aceptarás porque estoy hablando con una mujer inteligente que no creerá la estoy mandando con un loquero, ¿verdad?

Debes detectar las razones por las que te uniste a alguien con las características de tu ex pareja, además de las heridas que él te causó y las que tú te estás haciendo solita. Este es el momento oportuno, para curarlas, más adelante se infectarían y complicarían, te estoy hablando en forma metafórica porque no existe antibiótico para el alma pero si se puede curar, la psicoterapia individual o  en grupo es magnífica.

 

Te aseguro que si yo pudiera regresar el tiempo y tener de nuevo la ayuda que rechacé cuando hubo un parte aguas en mi vida, otro gallo cantaría.

 

Me preocupas Galia, los vividores como Mauricio parecen tener radares para detectar a mujeres vulnerables y siempre están al acecho; en cuento a tu delicioso amante Jim, entiendo necesitabas reafirmarte como la mujer sensual y bella que eres después de todas la barrabasadas de tu expareja y esto no se logra con meditación trascendental o con rezos  hincada a rodilla pelona, corriste un gran riesgo por ser un desconocido. Ojala no te acostumbres a vivir así, el sexo como fuga tiene su momento de ilusión amorosa y plena pero a la larga deja vacío y tristeza y otras cosas más.

Te anexo a esta carta el nombre  y teléfono de un amigo mío psicólogo y de mi médico para que saques  cita con ellos y también direcciones de los lugares donde te puedes hacer los exámenes de VIH y de una vez de todas las enfermedades de transmisión sexual para que descartes cualquier problema.

 

Sabes el VIH, tiene un periodo de ventana de 3 meses, o sea que si te haces la prueba mañana  y te contagio Mauricio o Jim no va salir nada, así que te sugiero te la hagas mañana por tu marido y si sale negativa repítela en cuatro meses por tus otras dos parejas.

 

Guarda la calma, comprendo estés  tan asustada por haber conocido el VIH-SIDA, cuando tu hermana estaba en fase terminal, lo primero que hay que hacer es conocer “al enemigo” para dejar de temerle.

Este virus destruye el sistema de defensas y solo afecta a los humanos  por eso se llama Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el SIDA es la etapa avanzada de la infección que causa este virus y significa Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Síndrome es un conjunto de signos y síntomas de una enfermedad.

No hay vacuna para el VIH, tampoco se cura, si se detecta oportunamente se inicia un tratamiento con medicamentos llamados retrovirales que dan una muy buena calidad de vida al paciente.

La acción de este virus no es inmediata y fulminante sino lenta y durante mucho tiempo no da molestias, así que se puede ser portador sin saberlo. Seguramente tu hermana tenía varios años ya infectada.

Las formas de contagio son…

… Sabes Galia tengo que contarte algo que me tiene inquieta y no me deja concentrar, tengo un admirador, se llama Rodrigo y tiene tu edad. ¿Te sorprende? ¡A mi también!

 

Te acordaras te conté de mi güero, mi novio cuando yo tenía 22 años, él 18 y los cuatro de diferencia se me hacían muchos. ¡Imagínate cuando Rodrigo me dijo que tenía  20! ¡Casi se me caen las anginas al suelo!

Traté de convencerlo para que no se ilusionara conmigo cuando me besó en las mejillas sin previo aviso.

El es hijo de familia, ignoró como lo tomaría su papá al saber que su gallito anda detrás de mí. Me puse a reflexionar, si mi bebé anda detrás de una mujer madura ¿Qué hago? Le muestro que el mundo está lleno de chavitas. ¿Y si es la mujer madura la que anda detrás de él? ¡Le saco los ojos!

Sin intentar lastimar al muchacho lo rechacé.

--No me gustaría que tu mamá trapeara conmigo el piso. —Le dije. — Te llevo muchos años, hazle caso a las jovencitas que te hacen ojitos.

Yo nunca pensé ni remotamente, podría tomar el papel de la mamá de Edipo, no me gusta la idea. Raúl, mi güero,  era psicológicamente muy maduro y 4 años no son nada, después anduve siempre con personas mayores, inclusive mi esposo era 7 años más grande.

 

Seguramente has escuchado la canción de Leo Dan que dice: “… ella empezó a notar lo que siente mi amor, se aleja más y más como a la tarde el sol, soy joven ya lo sé, ella un poco mayor pero mi corazón no quiere comprender…”  Cada vez que la oigo me acuerdo de este chavo.

 

Estoy acostumbrada a los galanteos de los señores, los agradezco sin hacer aspavientos, al principio con este veinteañero fue igual pero su “¡hoy está muy guapa!”, empezó a encender una llamita alegre en el centro de mi pecho.

Me miré más detenidamente al espejo y vi que esa grasa abdominal de la que habla Arjona en su canción yo no la tengo, y no es mala onda pero me comparé con mujeres de mi edad y no me parezco a ellas, mi cuerpo no se deformó por los hijos y mi piel no tiene líneas resecas que anuncien la vejez prematura. En cuento a mi cabello gris, por el estado de ánimo en el que me encontraba no me lo teñía, me daba flojera y aún así le llamé la atención al veinteañero.

 

Rodrigo no se dio por vencido con mi negativa y a mí el subconsciente empezó a traicionarme, descubrí me ponía nerviosa con su cercanía y al sonreírle era como darle miel rica, yo me quedaba saboreándola un rato.

Un día me sentí muy mal, él me preguntó si quería estar íntimamente con él y yo le respondí afirmativamente, pero fue un pensamiento en voz alta más que una respuesta, me retracté de inmediato y se molestó muchísimo. Parecía que jugaba y quizás así fue un poquito, porque la travesura del coqueteo me gustaba mucho pero dentro de mi sabía no tendría sexo con él por la diferencia de edades y por otras cosas más subjetivas difíciles de entender a la primera de cambios, pero vitales para mí.

Mi amiga Paty le lleva 15 años a su esposo con el que tienen un hijo universitario y  Rafael, hijo de otra de mis amigas vive con una señora de casi la edad de su mamá, yo no tomé jamás estas cosas ni bien ni mal, me sorprendieron en su momento porque no son comunes pero el estar en una situación semejante me causó conflicto. A veces veo a Rodrigo tan chiquito aunque es muy alto y robusto y no aparenta los veinte años.

 

Sabes Galia, haya algo más, a veces me parece que ya lo conocía, tuve la sensación de reencontrarnos y simplemente continuar donde nos quedamos y no te digo esto para justificar que el chavo me gusta y me prende cañón, simplemente te lo digo como lo siento, él sólo me ha dicho que le gusta como me veo.

 

Cuando tenía 25 años conocí a Pablo, estudiante de antropología ecuatoriano, coincidimos en gustos, aficiones e inquietudes, ¡Además de que estaba lindo el tipo!

Me comento sabía técnicas especiales para prepararse físicamente y tener sexo durante 48 horas seguidas. Esto le quitó el encanto, yo busca amistad, compañía, amor y él ¡sexo, sexo, sexo! Cuando me llamó al trabajo me negué a verlo. Jamás volví a saber de Pablo por ponerme “mis  moños”. Siempre lo he lamentado.

Si no hubiera funcionado la relación ¡Por lo menos me habría pasado dos días padres!

 

La vida me vuelve a poner enfrente a un muñecote hermoso que me quiere regalar placer y yo por prejuicios estúpidos le digo: por la diferencia de edades, no gracias.

¡Ay Galia! ¿No será que Diosito me va a castigar por imbecil?

 

Tuve un sueño. Vi  a Pedro Enrique, mi primer amor platónico, acostado sobre su pecho en una cama de masajes, llegué por detrás, bese su espalda desnuda y recosté mi cara sobre ella, mientras la acariciaba distraídamente con mi pulgar, como buen confidente escucho mis dudas sobre Rodrigo, levantó una ceja un poquito alarmado afirmando que 25 años de diferencia sí eran muchos. Un ruido llamó nuestra atención, era un grupo compacto de mujeres viejas, nos miraban a Pedro Enrique y a mi y luego cuchicheaban.

Entiendo el mensaje principal que me envía el subconsciente, si acepto la situación ya sea a todas luces o a escondidas tendría que enfrentarme en algún momento a los chismes y habladurías de la gente, quizás algunos insultos. Me pregunté si estaba dispuesta a ello, la respuesta es afirmativa. No sería la primera vez que me embarco en una situación reprobada por la sociedad. Tú sabes Galia que nunca me he puesto etiquetas de “buena” o “mala”, solo soy una humana discreta.

En cuanto a la presencia especifica de mi amor platónico, no lo he logrado descifrar del todo. Pedro Enrique es o era lo que llaman un “fajador”, duraba con sus novias 3 días y si estaba muy entusiasmado una semana, no siempre terminaba bien con ellas, generalmente las lastimaba.

A mis amigas les decía que ya pronto iba a pedirme que fuera su novia y pasaron los 3 años del bachillerato y nunca lo hizo, yo me quede en pausa esperándolo, solo me decía “eres muy blanca”, en un tono dulce como si se dirigiera a su hermanita.

 

Quizás  tengo miedo  a que Rodrigo juegue conmigo. Yo estoy bien conciente que un chavo quiere solo un acostón con una mujer que considera guapa y es madura, yo no espero vivir juntos o matrimonio ni lo pretendo ni lo quiero, pero cuando se anda con alguien se adquieren compromisos  y otra cosa, me gustaría que no fuera sólo un acostón sino muchos, muchos.

 

Recuerdo el caso de mi amiga Maricarmen, bellísima estilista de 40 años a la que le llovían los  pretendientes que no aceptaba por miedo a contagiarse de alguna enfermedad de transmisión sexual, permaneció célibe durante muchos años después de su divorcio hasta que un día llegó muy contenta porque un hombre 10 años más joven le pidió fuera su novia.

--¡Con él si me quiero ensabanar amiga! – Me dijo muy entusiasmada.

Un par de meses después llegó muy decepcionada.

--¿Acaso no represento la edad que tengo?—Me preguntó y en efecto así era. —Este hombre dice que no creyó que tuviera tantos, quiere alguien más joven, yo nunca le mentí, después de satisfacerse sexualmente me dijo era la última vez que me veía, que nadie se comprometió conmigo, se pasaba repitiendo ¿quién te dijo algo?

Maricarmen estaba humillada, se sentía usada y muy molesta, se metió en sueño depresivo por mucho tiempo.

Un día apareció en su casa el novio con una sonrisa encantadora preguntándole si no lo extrañaba. Ella sin levantar la voz, sin groserías y sin llorar, le dijo que no era su juguete y lo mandó a la… China.

Galia yo se perfectamente que la edad no tiene que ver nada con que una persona sea buena o mala y que cada relación nueva es todo un universo por descubrir y si no pruebo con Rodrigo me arrepentiría seguramente.

Ha sido un verdadero torbellino de ideas, conceptos, prejuicios y emociones los que se han movido dentro de mí y finalmente pude superar la barrera de la edad, ya puedo verlo como un igual, como una persona simplemente, seguro tú también pasaste por esto cuando fuiste novia de tu esposo, lo dejaste de ver como a un señor.

 

Tuve una fantasía, hace unos días me dí cuenta que su familia lo dejó solo, vi claramente como abrió la puerta de la calle, la de mi recamara y se metió en las cobijas, permanecimos abrazados en silencio, sin ningún asomo erótico,  hasta sentí su calor y la textura de su playera.

Con esta ilusión me di cuenta que soledad es lo que siento.  Por eso me tengo que ir con mucho tiento, estoy vulnerable y no quiero confundir las cosas.

Si este veinteañero hubiera llegado a mi vida antes ni siquiera habría volteado a verlo, pero lo hizo cuando por fin le dí el último adiós a mi esposo después de 2 años y meses de su fallecimiento. Estoy libre y aunque tú sabes que los pretendientes no me faltan, (hay por ahí dos que me tengo que estar capoteando), pero ninguno me llama la atención, Rodrigo quitando la edad tiene algo especial, ojala lo llegue a apreciar.

 

La primera vez que le permití tocarme, puso sus grandes manos sobre mi vestido, acaricio mis senos sin sostén de arriba a abajo lentamente y expresó se sentías muy rico. Yo me sentí orgullosa aunque su volumen bajo después de que perdí 15 kilos en los últimos 2 años.

Rozó sus labios en mi pezón y en mi boca, confieso que recordando el ímpetu posesivo de Raúl a los 18 y la pasión desbordada de mi esposo a los 50, el besito de Rodrigo me pareció… tierno…

… cuando puso su vientre en el mío sentí sus hormonas trabajando a toda su potencia, no pasó de ahí porque literalmente me eché a correr. No imagines que estábamos desnudos en este juego erótico.

 

No puedo dejar de pensar con la cabeza antes de definir ciertas cosas.

 

Innegable que sí se contrariaba y molestaba pero siguió siendo lindo, hasta la palabra “señora” pronunciada por él me sonaba distinto. ¿Conoces la canción del Pirulí que dice “… señora, aún es joven para amar, señora, señooora…”? ¡Me encanta!  

Mi veinteañero me confesó tener poca experiencia en las artes amatorias, pero quiere compartir comigo lo que sabe y yo nunca aprendí lo que Pablo me pudo haber enseñado pero con mi esposo  experimenté el más delicioso sexo instintivo como el que tuviste con tu Jim, pero también el más sublime de los placeres por muchas, muchas horas, te sorprenderías Galia al saber que con un beso en los senos puedo alcanzar un orgasmo, que el varón puede llegar al éxtasis sin eyacular, que en un abrazo nos podemos compenetrar sin  estar excitados. Que con sólo mirarnos podemos prendernos.

Al dormir mi esposo y yo abrazados y empiernados nos alimentábamos el uno al otro más allá del cuerpo, solo viviéndolo podrías entenderlo, pero si te aseguro, hay mucho más que el sexo animal, muchísimo más.

Claro que todo esto requiere de tiempo para acoplarnos  y debemos vibrar en la misma frecuencia, se requiere una apertura de criterio y entusiasmo por la aventura, si Rodrigo me sale  con jaladas como tu esposo, esto no funciona.  Tampoco si quiere harem porque yo quiero la exclusividad.

 Antes de venirme al curso le escribí una carta a Rodrigo donde le hablo de cosas importantes para que entienda mi forma de ser.

Depende de cómo reaccione a ella me voy con él a un hotel o me regreso a mi casa y le canto “hasta luego cocodrilo, ya no me molestes más.”

No te enojes porque no continúe con el tema que tanto te interesa, Te anexo una copia de la carta a mi veinteañero para que te entretengas un ratote, te vas a llevar una sorpresita con las líneas de amor y sexo que le escribo.

 

Encarecidamente te pido no dejes de atenderte, llámame aquí al hotel o a mi casa si te urge algo, me regreso pasado mañana.

                                                                   

Te envío un abrazo.

 

                                                                                                         Lucia

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