LA SEXUALIDAD EN EL SIGLO XXI

Por Eguiul Nava

 

En los últimos  años, nos hemos visto bombardeados por la idea de la libertad sexual. Medios de comunicación como  revistas, televisión, radio e Internet están saturados de contenidos sexuales, ya sean implícitos o explícitos. La publicidad utiliza el sexo como principal herramienta para atraer la atención.  Y la industria del sexo produce al año millonarias ganancias. ¿Se estará convirtiendo el sexo en un mecanismo  de control social?

          La sexualidad responde a una función básica de cualquier especie, la reproducción.  Por tanto produce satisfacción física, psicológica y emocional. Es esta  misma satisfacción la que nos impulsa hacia el sexo. De una manera muy similar a buscar comida si tenemos hambre. Aún así, el hambre difícilmente nos provoca una atracción morbosa, y el sexo sí. ¿Qué es lo que genera entonces esta atracción morbosa hacia el sexo? Es exactamente aquello que nos hace diferentes de otros animales. Nuestra conciencia colectiva. Si en la antigüedad todos los humanos se dedicaran a copular alegremente, la especie humana habría desaparecido por inanición. Otros animales no sufren este problema porque instintivamente sólo se reproducen cuando las condiciones resultan óptimas para la supervivencia de la camada. En cambio los seres humanos evolucionamos al dejar de depender únicamente del instinto, quedándonos entonces sin un mecanismo natural para regular la población. Con esta situación, no quedó al hombre antiguo otra opción que hacer del sexo un tabú. Pero el ser humano tiene una inclinación natural hacia lo prohibido. E hizo del sexo un tema del que mucho se habla en susurros.

          En el siglo pasado se innovaron muchos métodos para prevenir el embarazo, sin la necesidad de abstenerse del sexo. Al hacerse cotidianos, (los métodos anticonceptivos) el tabú sexual perdió gran parte de su validez. Esto provocó que la sociedad "tomara" una visión libertaria hacia el sexo.  Mas un tabú que ha acompañado a la humanidad durante milenios no puede ser extirpado en unos cuantos años. Es así, que conservamos un antiguo y morboso miedo al sexo. Este morbo sexual ha sido explotado por los medios de comunicación. Que lentamente han llevado esa concepción libertaria del sexo hasta un extremo que raya en el libertinaje. Diariamente, escuchamos comentarios que nos dicen que el sexo no debe tener trabas morales. Los sentimientos de cada persona respecto al sexo han pasado a segundo término. Dejó de ser un acto de amor y absoluta confianza, para convertirse en una actividad casi tan rutinaria y necesaria como alimentarse. El hombre y la mujer, en virtud del sexo se han convertido en meros objetos sexuales. Ya que los medios nos marcan un prototipo de hombre y de mujer en razón de la atracción sexual. Causando que ambos se preocupen más por su desempeño sexual que por las experiencias y emociones vividas ejerciendo su sexualidad.

          Es entonces cuando debemos preguntarnos: ¿Hasta donde debemos llevar nuestra libertad sexual? ¿Con qué moral debemos manejar nuestra sexualidad?

          La respuesta es bastante complicada. La sexualidad es una expresión individual ser humano. Por tanto, cada persona tiene una sexualidad específica, es la moral, la que nos dicta el camino hacia una sexualidad “correcta”. De cualquier manera, es responsabilidad de cada persona anteponer sus sentimientos y valores personales a la mera satisfacción de los impulsos carnales. Dejando de lado todo tipo de estereotipos sexuales fijados por los medios de comunicación. Para crear una sexualidad plena, individual y respetuosa del ser humano.

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Comentarios: 1
  • #1

    Gabriela vazquez (miércoles, 13 abril 2016 07:28)

    Me parece muy acertado su resumen, es necesario llevar a las personas a reflexionar acerca de su sexualidad desde un paradigma del humanismo.